¿¿ Miedo??
Cuando somos niños es una palabra que ni siquiera nos atrevemos a decir porque nos estremecemos al escucharla. Unos la sentimos mas que otros. Cuando llegamos a la adolescencia, ocultamos poder llegar a sentirlo. Y cuando crecemos.... Supongo que no es a la mayoría pero se que habemos muchos que cuando crecemos es cuando mas sentimos ese miedo.
Me gustaría gritar, cantar y bailar como cuando era pequeña para espantarlo. Para alejarlo, plantándole cara de esta forma pero ahora es más difícil. No es miedo a no saltar bien a la comba, ni miedo a que te regañen por llegar tarde a casa. Este miedo viene bien cubierto para cualquier situación que vivas y sea nueva para ti. Vivir solo, trabajar, relacionarte con gente... Son algunas de las que me vienen ahora mismo a la cabeza. Cada mañana al despertar luchas contra ese miedo para que te deje levantar con fuerzas, luchas para que desaparezca de tu mente pero a los dos segundos se apodera de ti y consigue que tiembles al ver que esta presente en cada cosa que haces.
Hoy mi despertador dio el pistoletazo de salida. Antes de que mi amigo M (que así llamaré a mi miedo), se diese cuenta, de un salto me levanté y lo primero que hice fue sonreír mirándome al espejo para que se diese cuenta q esa batalla la había perdido. Hice las actividades previstas para el día sin pensar que M vendría a visitarme. Se que me observaba, pero no le di oportunidad para que se mostrara. Cuantas más cosas hago mas rabia le da y yo mejor me siento de que rabie.
Mañana, mañana empezare de nuevo la batalla porque se que ahora mismo sigue haciendome compañía, pero quiero demostrarle que puede seguir su camino a mi lado pero sin interponerse en mis decisiones. Es bueno tener a M para darte cuenta de lo que realmente quieres lo puedes conseguir.
Respiraré, sonreiré y dejare el peso que llevo en mis hombros en una caja de zapatos. Porque soy capaz de hacer esto sin ti M. Porque luchar es algo que debemos hacer para sentirnos fuertes. Y yo quiero ser fuerte.