Quizás llego en un momento desordenado de mi vida. Ni siquiera imaginaba que su adiós sería silencioso.
Hace unos años, ni siquiera la forma de mis días era suficiente regular para decir que el dibujo que creaba me hacia feliz. Porque que son sino los sentimientos encontrados bajo esa forma de socializar.
Bajo la mirada, cuando debería estar orgullosa de mi persona. Todos estos años...¿pero qué he estado haciendo Dios mío? ¿Cómo he podido estar tan ciega? Aún no soy capaz de aceptar que la edad nos ayuda a buscar estas respuestas porque en su momento me las hice y no lograba encontrar solución. Caminas, sonríes, lloras, conoces, desconoces... Todo paso a paso, para que realmente aprendamos bien cada lección. Para qué cada paso, sea una tormenta de emociones que dejen grabadas en las puertas del alma las cosas que quizás algún día se repitan y así consigamos sufrir menos porque las conocemos y sabemos su funcionamiento.
Hoy, el portero de mi alma comenzó a llamarme avisándome que se aproximaba uno de esos escritos que llevo grabados. Me asuste, porque imagine volver a pasar por lo mismo y esta vez no recordaba que puedo superarlo sin apenas aquejarme. Personas. Siempre confundo la finalidad. Tan simple como crecer y madurar nos ayuda a restar importancia a esos defectos personales que tenemos.
Respiro, me armo de valor y me realizo una simple pregunta, ¿me quiero? Y mi respuesta llena y sabía por el paso de las circunstancias acontecidas es Si ahora Si.
De esta forma y gracias a ese Si puedo decir Adiós. Si adiós a todo aquello que no beneficia mi camino, adiós a todo aquel que no quiere caminar a mi lado aceptando mi ser.
Pero sobre todo y con una gran sonrisa, bienvenido a mi propio amor y a todos los que os quedáis conmigo.
Os Amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario